Marco Teórico

Pensamiento multidimensional y libertad


El marco teórico de la comunidad de indagación como estrategia para el desarrollo de un pensamiento crítico, contextualizado, libre y creador se sustenta en los planteamiento de Matthew Lipman, que para nuestro caso lo resume de manera extraordinaria Stella Accorinti[i], en el artículo que anexamos en este blog, y en uno de sus apartes nos dice:
Una de las propuestas centrales del pensamiento de Matthew Lipman es su preocupación por el pensamiento multidimensional. Este tipo de pensamiento es un pensamiento para la libertad, un pensamiento sin el cual no se puede transitar el camino de la libertad. Este es el rescate del concepto de libertad en Lipman.

El pensamiento multidimensional es un tipo de pensamiento rico, conceptualmente bien organizado, coherentemente exploratorio, insistentemente creativo, cuidadoso de las relaciones establecidas dentro de su propia organización y en su intento hacia el mundo, conformado por los otros seres humanos, por todo lo viviente, por todo lo que existe en el mundo, y por el planeta en su conjunto. Es un pensamiento flexible, abierto, amplio, lleno de recursos. Es un pensamiento débil, resiliente y en red. Su multidimensionalidad contiene elementos amorfos que nos dan forma y elementos de forma que nos desorganizan creativamente. Es un pensamiento de la sospecha y del cuidado. Es un pensamiento que permanentemente piensa cómo cuidar al alter ego. Cuidar no es en este caso meramente tratar a los demás con amabilidad y hablar siempre en voz baja, u otros elementos que muchas veces sólo constituyen hipocresía. 

Cuidar al otro es acicatear su pensamiento para que se hunda en la complejidad y a la vez, para que salte sobre las aguas y se atreve a la superficialidad de los peces voladores. Es plantear al otro (y a uno mismo) tesis provocativas, que hagan pensar, aunque molesten. Y que la comunidad realice el aprendizaje de que sólo podemos aprender si desarrollamos confianza los unos en los otros, las unas en las otras, los otros en las unas, las unas en los otros. No cuido a la gente de mi comunidad de investigación si tengo una tesis nueva, y considerando que para alguno puede sonar “fuerte”, no la digo. Cuido a mi comunidad si tengo el coraje de decirla. Cuido a mi comunidad si escucho atentamente y no me siento herida porque se digan tesis absolutamente contrarias a las que yo pienso. Y trato de pensar qué podría apoyar lo que el otro-la otra dicen.

Conmover al otro, emocionarse, usar el sentimiento, que es pensamiento. Caminar el camino del pensamiento multidimensional, hacia esa casa abandonada en medio del desierto. Esa la única tarea que tenemos que hacer. Salgamos a juntar huesos, cantémosle bajo la luz de la luna, hasta que los huesos se llenen de carne. ¿No queremos huesos solos, verdad?[xii] . Yo, al menos, quiero un cuerpo. No quiero las momias conceptuales de la filosofía, quiero el cuerpo vivo y palpitante de la filosofía. No se puede hacer el amor con un esqueleto.

Si el pensamiento multidimensional no tiene riqueza, capacidad de indagación y coherencia, no es. Si no es trifronte, cuidadoso, creativo y crítico, no es. Si el cuidado, la creatividad y la crítica no están, a su vez, atravesados una y otra vez por el cuidado mismo (en el sentido de caring thinking), no es pensamiento multidimensional. Y no hay educación. Y no hay libertad. Y el camino que caminamos está reseco, muerto, y no conduce a parte alguna que esté viva y que vivifique, sólo conduce a la muerte.
Siempre se ha pedido que el pensamiento aporte claridad, y como Occidente se ha acostumbrado a pensar en lógica de opuestos, que disipe la oscuridad. Se supone que el pensamiento debe poner claridad y, además, orden, y debe poder descubrir qué leyes gobiernan lo que llamamos “realidad”. Si hablamos de pensamiento multidimensional, entonces, deberemos comenzar a asumir que ninguno de estos problemas tiene una solución simple, y que, quizá, ni siquiera tengan una solución, en el sentido en que un pensamiento simple y simplificador la querría.

Nos hemos acostumbrado al paradigma del conocimiento científico, cuya misión es pensada como la disipación de la multidimensionalidad, ya que se supone que los fenómenos obedecen a un orden simple. Siempre que se ha intentado esto, llevando el método científico de un modo no problemático, de una o pocas dimensiones, a todo tipo de investigación (incluida la científica) el resultado es una amputación tan evidente como grosera de aquello de lo que se quiere dar cuenta, sean un fenómeno o una relación de fenómenos (dejemos a un lado cuando se quiere explicar la realidad, simplificándola a través de este tipo de pensamiento)

Si asumimos que necesitamos del pensamiento multidimensional, deberíamos asumir que el pensamiento multidimensional aporta incertidumbre, ambigüedad, desorden, que son algunas de las bases del pensamiento que investiga, que busca, que indaga. El propio pensamiento multidimensional, además de ser una herramienta que aporta dimensiones múltiples, es él mismo multidimensional, y no puede reducirse a lo simple. No hay alguna ley de la multidimensionalidad que podamos presentar aquí, con sus correspondientes elementos a ser aplicados para simplificar las múltiples dimensiones a una sola. “Multidimensionalidad” es una palabra problemática, no es un concepto clave para simplificar y colocar etiquetas rápidas y cada cosa en su casillero, pero es una llave para atrevernos a mirar detrás de esa puerta siempre cerrada[xiii], y no una llave que nos abra las puertas a las soluciones. El pensamiento multidimensional es lo que nos convierte en investigadores.

Los límites del pensamiento simplificador nos muestran la necesidad del pensamiento multidimensional. El pensamiento multidimensional es un desafío, ya que es un pensamiento que aporta incertidumbre, ambigüedad y oscuridad, pero también orden, claridad y distinción. En el pensamiento multidimensional se halla también el pensamiento que no multiplica innecesariamente los entes. Lo que no encontraremos en el pensamiento multidimensional es vulgaridad. Reduccionismos, mutilaciones ni nada que se presente como el “reflejo” “verdadero” de la “realidad”. El pensamiento multidimensional no promete la omnisciencia, lo que hace es no disgregar, no aislar. El pensamiento multidimensional no promete la totalidad, y, menos aún, el conocimiento de la totalidad. Por el contrario, anuncia la imposibilidad de conocer todo, porque su propia multidimensionalidad no lo permite. Incompletud e incertidumbre son dos aspectos del pensamiento multidimensional. Por un lado, entonces, el pensamiento multidimensional no se resigna a la parcelación del saber, a los compartimentos estancos de lo estudiado, a las fronteras pretendidamente exactas, al aislamiento del objeto de estudio. Por el otro, complementariamente y en tensión, reconoce que todo conocimiento es incompleto, inacabado.[xiv] La complejidad no es la clave del mundo, porque eso sería un pensamiento simplificador, el pensamiento multidimensional es la llave del mundo, pero cada uno abrirá con esa llave una puerta diferente, e investigará de manera problemática aquello que no se atrevía a investigar antes, o que no se atrevía a investigar de manera compleja. No sabemos qué hay detrás de la puerta. Y ése es el desafío. Luego, compararemos las complejidades, las incertidumbres, las inquietudes, las ambigüedades, las precisiones, las claridades y las oscuridades que hayamos encontrado. Y relacionaremos. Multidimensionalmente, una vez más. De esta tarea inacabada se trata la investigación. De esto se trata el pensamiento multidimensional. De una tarea de desafío, de curiosidad. Una tarea filosófica.

El pensamiento multidimensional exige esfuerzos para considerar rigurosamente todas las ideas, en especial aquéllas que desafían doctrinas establecidas, exige alta tolerancia ante la incertidumbre y ante la ambigüedad, y la construcción de la anexactitud de este tipo de fronteras, como una manera de poner a prueba nuestros propios pensamientos. Exige resolución de perspectivas en conflicto, y poner en conflicto perspectivas, exige un juicio independiente, autónomo. Si enseñamos a las niñas y a los niños a recibir información, a ser pasivos, estamos haciendo lo mejor para que nunca logren el pensamiento multidimensional.

El pensamiento multidimensional exige la dislocación del pensamiento, para su reenmarque posterior en perspectivas multiangulares. Pide la no aceptación de puntos de vista únicos. Aquí, el pensador complejo es un pensador “débil”[xv] que se somete él mismo y a los que comparten sus puntos de vista a los mismos procedimientos de investigación que a sus oponentes. El pensador “débil” reconoce la verdad en puntos de vista opuestos o diferentes, piensa muti y dialógicamente y se comprometen a vivir de acuerdo a los principios que la crítica de su pensamiento le ha llevado a caminar. Este tipo de pensamiento está siempre contra el dogmatismo, contra el pensamiento estrecho y mezquino, y se propone enfrentar la manipulación intelectual, intentando trabajar permanentemente la interrogación reflexiva y el disenso razonado. Es un pensamiento provocador, que se atreve descubrir sus prejuicios contra las perspectivas ajenas. El mundo es un escenario de constantes combates intelectuales, ya que lo que estamos dando con cada texto, con cada palabra, con cada discusión, es una batalla por el sentido.

El pensamiento multidimensional presta especial cuidado a, por lo menos, tres aspectos del pensamiento del alter ego, su biografía, su grupo social, y, por último, que el tipo de pensamiento acrítico es una manifestación concreta de una organización social concreta en condiciones históricas determinadas.[xvi]

El pensamiento multidimensional es resiliente[xvii], blando, abierto, flexible, dislocante. La resiliencia se pone de manifiesto cuando existe el conflicto. En la resiliencia hay permanente cambio de comportamiento. Ésta es la parte más deseable de la educación, el conflicto, siendo su parte menos deseable la adecuación, porque al convertirse en elemento permanente, conduce a la inmovilidad, a la ausencia de creación, y a la falta total de compromiso. Es un tipo de pensamiento predominantemente no algorítimico (no sigue instrucciones prefijadas, paso a paso). Es un pensamiento que, al aplicar criterios múltiples, y por su propio proceso, puede hacer que estos criterios entren en conflicto.[xviii] Es un pensamiento que utiliza el relativismo como herramienta, como un esfuerzo contra todo pensamiento absolutista y dogmático. Utiliza a la vez el relacionismo, conectando cada pensamiento particular con la vida de la persona como un todo, aplicando las mismas herramientas al observador. A continuación, todo el proceso debe situarse históricamente. Tanto el relativismo como el relacionismo rechazan el absolutismo y el dogmatismo del pensamiento.

En cierto sentido, el pensamiento multidimensional se compone de muchos matices, entre los cuales no deberían faltar aquellos propuestos por Italo Calvino: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad. [xix] Calvino dice de la levedad que debido a la pesadez con que parece estar condenado el mundo de lo humano, sería bueno volar, como Perseo, a otro espacio. Aclara Calvino que él no está hablando de fugarse a un mundo de sueños improductivos o de irracionalidad, sino de cambiar la perspectiva y mirar el mundo con otra lógica, reinventar el mundo, para que esa imágenes de la levedad no sean deglutidas por la pesadez de la “realidad”. Un leve ejemplo de levedad que da Calvino en su libro es cuando cita a Ovidio, contando la delicadez de Perseo con la cabeza recién cortada de la Medusa. Perseo rechaza siempre la visión directa, pero no rechaza el mundo de monstruos en el que le ha tocado vivir: Luego de cortar la cabeza de la Medusa, decide lavarse las manos. Y dice Ovidio: “Para que la áspera arena no dañe la cabeza de serpentina cabellera, Perseo mulle el suelo cubriéndolo con una capa de hojas, extiende encima unas ramitas nacidas bajo el agua, y en ellas posa, boca abajo, la cabeza de la Medusa.”. Este gesto cortés hacia la cabeza del monstruo aterrador muestra la levedad de Perseo, y también la fragilidad de la cabeza ensangrentada. Y la levedad milagrosa sigue: las ramas, al tocar la cabeza de la Medusa, se transforman en corales, y al ver esto, se acercan las ninfas, que, levemente, con delicadeza, también acercan a la monstruosa cabeza ramitas y algas.[xx]

Esta levedad es la levedad del pensamiento multidimensional, que hace parecer pesada la aparente levedad del pensamiento frívolo y poco atento, escasamente cuidadoso y nada gentil. Es una levedad asociada a la precisión y no al abandono y al dejar hacer. Es una levedad asociada a la necesidad, a la privación, es la levedad con la que el chamán vuela porque su pueblo necesita algo, es la levedad con las que vuelan las brujas de noche, tras soportar las privaciones, maltratos y persecuciones del día.[xxi]

Respecto de la rapidez: se asigna a este valor, a este matiz, la agilidad del pensamiento, que sea un tipo de pensamiento con economía de argumentos, y con fantasía en los ejemplos. La rapidez está asociada no a no tener dilaciones necesarias, sino a no cargar sobrepesos innecesarios. Cita Calvino el ejemplo de la metáfora del caballo que da Galileo Gailei en el Saggiatore, que sostenía sus tesis con gran acopio de citas clásicas: “Si discurrir acerca de un problema difícil fuera como llevar pesos, en que muchos caballos cargarán más sacos de grano que un caballo solo, consentiría en que muchos discursos cuentan más que uno solo, pero discurrir es como correr, y no como cargar pesos, y un solo caballo berberisco correrá más que cien frisones.”[xxii]




[i]Stella Accorinti (2010).  Pensamiento multidimensional y libertad, consultado el 8 de diciembre en: http://www.izar.net/fpn-argentina.

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